El sector energético del país se mantiene atento ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, en un contexto donde el gas importado ya cubre alrededor del 25 % de la demanda nacional. Entre los pocos proyectos que podrían aportar nueva oferta en el corto plazo se encuentra la Regasificadora del Pacífico.
Según informó Óscar Isaza Benjumea, presidente de la compañía, la planta ubicada en Buga iniciará operaciones el 1 de noviembre de este año, mientras que la sede de Buenaventura comenzaría a funcionar en febrero de 2027.
Óscar Isaza afirmó que el país debe prepararse para depender en mayor medida del gas natural importado y regasificado, señalando que "los pozos ya entraron en declive y nosotros somos hoy una de las soluciones". Agregó que el proyecto "es hoy una realidad", con inyecciones previstas de 60 millones de pies cúbicos junto a Ecopetrol desde noviembre y 20 millones adicionales con Alcanos a partir de diciembre.
El directivo explicó que, en caso de presentarse El Niño, la compañía avanza en negociaciones con Termocali, Termovalle y Termocentro para suministrarles gas de respaldo destinado a la generación eléctrica. Precisó que, de firmarse esos contratos, entre noviembre y marzo se podrían sumar 130 millones de pies cúbicos adicionales, distribuidos en 40, 40 y 50 millones de pies cúbicos respectivamente para cada térmica.
Sobre el impacto específico para Buenaventura, Óscar Isaza indicó que se instalará una planta regasificadora con capacidad de 1,5 millones de pies cúbicos diarios. El presidente de la compañía aseguró que la medida busca "terminar de raíz con los cortes y racionamientos que tiene Buenaventura por congestión vehicular o protestas en la vía", explicando que actualmente el gas llega a la ciudad como gas comprimido transportado por carretera desde Buga.
Isaza Benjumea recordó que las interrupciones en el tránsito por la vía Buga-Buenaventura han generado racionamientos recurrentes, y sostuvo que la nueva infraestructura permitirá contar de forma permanente con gas natural licuado en la ciudad-puerto.
En cuanto a la inversión del proyecto, el directivo detalló que la primera fase, correspondiente a los 60 millones de pies cúbicos en asocio con Ecopetrol, tiene un costo de 160 millones de dólares, mientras que la segunda fase asciende a 110 millones de dólares. Señaló que actualmente se negocia una ampliación de capacidad, la cual requeriría nuevas obras y financiación adicional.
Consultado sobre la creciente dependencia del país frente al gas importado, Isaza sostuvo que campos como Ballena, Cupiagua y Cusiana "entraron en agotamiento" y que el gas nacional barato "ya no va a haber". El directivo concluyó que, ante un eventual suministro proveniente de Venezuela, este se vendería "a precio internacional".

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