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La Sociedad Puerto Industrial Aguadulce (SPIA) conmemora sus primeros diez años de operaciones comerciales en el distrito de Buenaventura. El gerente general Álvaro Otero, realizó un balance sobre la evolución de la terminal, destacando su origen desde la fase de concepción en la década de los noventa, la obtención de licencias ambientales y el proceso de consultas previas con las comunidades.

 

La ubicación estratégica de la infraestructura, situada fuera del casco urbano, se diseñó con el objetivo de mitigar el impacto del tráfico pesado en la zona. Respecto a este factor de movilidad, Álvaro Otero señaló: "Es una alternativa de un terminal que queda fuera del casco urbano, que tiene una vía diferente para tratar de descongestionar o tener alternativas de movilidad de los camiones y de la carga que entra y sale".

 

En el ámbito de la competitividad regional, la empresa ha enfocado sus esfuerzos en la incorporación de tecnologías de vanguardia para la gestión de patios y el manejo de grúas. Según el directivo, la terminal ha consolidado una capacidad operativa clave para el nodo portuario de la ciudad: "Nos hemos reconocido durante muchos años por estar a la vanguardia de las tecnologías y de lo último en operación".

 

El componente social ha formado parte de la estrategia de SPIA desde su planeación. La compañía reporta un impacto directo en seis comunidades rurales de su área de influencia mediante programas enfocados en educación, salud y el desarrollo de más de 200 viviendas, además de priorizar la contratación de personal local para sus operaciones.

 

Frente a la política de contratación de mano de obra, el Gerente General de SPIA detalló los porcentajes de participación de los habitantes del sector: "El cien por cien de la mano de obra no calificada es de las comunidades de la zona de influencia. Más del cincuenta por ciento de la mano de obra calificada también es de estas comunidades".

 

En materia de participación de mercado, la terminal compite con otras dos organizaciones en la recepción y despacho de mercancías en el distrito, concentrando su actividad en la carga contenerizada. "El enfoque de Aguadulce es el movimiento de contenedores. Hay otras terminales que tienen manejo de otro tipo de carga. Nosotros nos enfocamos fundamentalmente en contenedores", explicó el directivo.

 

Con miras al futuro, SPIA ejecuta un proyecto de expansión que incluyó la construcción de 300 metros adicionales de muelle y la adquisición de dos grúas pórtico de grandes dimensiones. Esta ampliación busca duplicar la capacidad de atención simultánea de buques de gran calado que arriban a la costa del Pacífico colombiano.

 

Sobre la adquisición de la nueva infraestructura, Álvaro Otero explicó el alcance y la magnitud de la inversión tecnológica realizada para el terminal: "Poder atender dos barcos grandes simultáneamente. Estas dos grúas adicionales son las más grandes de Sudamérica. No estamos hablando de cosas menores, estamos hablando de estar mucho más a la vanguardia".

 

Finalmente, la gerencia identificó la falta de profundización del canal de acceso como el principal desafío estructural que limita la eficiencia del puerto. "Cada vez los barcos son más grandes y por eso necesitan más calado. Lo que pasa hoy en día es que los barcos tienen que esperar afuera a que suba la marea para poder entrar", concluyó.

 

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