Durante el festival, la comunidad de La Barra abrió sus puertas a los visitantes con una oferta que fue más allá del avistamiento de ballenas. La música, las cantaoras, la gastronomía y las tradiciones locales hicieron parte de una agenda orientada a fortalecer el turismo y a generar ingresos para las familias que dependen de las actividades propias del territorio.
Fred Ortiz, representante legal del Consejo Comunitario de Comunidades Negras de La Barra, señaló que el evento funciona como un motor económico para la zona. "Para nosotros, el Festival de Ballenas y Cantaoras es una herramienta que nos ayuda a fortalecer la economía del territorio. No se trata solamente de un día de festival, sino de un proceso que durante varios meses mantiene un flujo constante de turistas".
Fred Ortiz agregó que esa dinámica beneficia directamente a las mujeres cabeza de hogar y a los demás eslabones de la oferta turística local. "Esto ayuda a fortalecer a las mujeres cabeza de hogar y a toda la cadena turística que tenemos aquí", afirmó el representante del Consejo Comunitario.
Además del impacto económico, la llegada de visitantes está acompañada de un compromiso con la protección del territorio y de las especies que lo hacen único. La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) ha acompañado este proceso durante años, promoviendo con las comunidades el conocimiento y las buenas prácticas para un avistamiento responsable.
Yamile Perdomo, administradora de recursos marinos y costeros de la CVC, destacó el papel de los habitantes en la conservación. "Es muy importante trabajar de la mano con las comunidades porque son ellas las que conocen y viven este territorio. La conservación también se construye desde esos saberes y desde el compromiso de quienes lo habitan". Agregó que se busca que las personas disfruten de las ballenas "desde el respeto y el cuidado de esta especie, y de todo el ecosistema del que hace parte".
Este trabajo conjunto tiene una trayectoria de varios años. La Mesa de Ballenas, creada hace aproximadamente 15 años, ha permitido sostener un proceso de aprendizaje y articulación en torno a la protección de estos mamíferos marinos. Fabián Bueno, director del Festival Mundial de Ballenas y Cantadoras, expresó: "Es muy importante agradecer a la CVC porque durante varios años ha estado apoyando a este proceso. Su presencia y su conocimiento nos ayudan a entender que el avistamiento de ballenas debe hacerse de una manera muy responsable".
Desde la perspectiva de los asistentes, la experiencia trascendió lo turístico. Lina María Castro, participante del festival, aseguró: "Amo estar acá porque comer un plato de pescado, de atún con patacón, compartir con ellas, desayunar juntas y recibir sus abrazos, no tiene precio". Para las comunidades de La Barra, cada visitante representa una oportunidad de mostrar la riqueza de su territorio y fortalecer una relación con la naturaleza basada en el respeto y el orgullo por el Pacífico.

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